lunes, 28 de junio de 2010

Quiroga - Análisis de "A la deriva"

Análisis de “A la deriva” – Quiroga


El tema central de este cuento es la lucha del hombre por sobrevivir, la agonía. Esta palabra proviene de la griega “agón” que significa lucha. Esta lucha desesperada por ganarle a la muerte unos instantes más de vida, por no entregarse aunque todas las circunstancias estén así dadas. La naturaleza, marco de este cuento, no será otra que el verdugo y la tumba de un hombre, que nada puede hacer en su soledad contra la muerte. La naturaleza será su discreto enterrador.

El título “A la deriva” nos muestra esta soledad de ese hombre indefenso, sin un rumbo cierto, entregado a las circunstancias fortuitas que le toque vivir. El hombre del cuento, Paulino, estará a la deriva, no sólo en su muerte, sino también en su vida, ya que antes de que la víbora lo pique, podría decirse que está muerto en vida. Nada lo sostenía vivo. Su relación con su mujer y con el compadre Alves no existe, y debe recurrir a un pasado muy lejano para tratar de aferrarse a la vida que se va. El personaje se encuentra muerto socialmente y quizás hasta muy profundamente en su interior antes de morir físicamente. Este es una impronta común en los textos de Quiroga. En muchos cuentos sus personajes están muertos antes de que la muerte física llegue, basta recordar “El almohadón de plumas”.

Podríamos encontrar en el cuento tres grandes partes.

La primera: la mordedura y los efectos del veneno.

La segunda: su intento por sobrevivir en el ámbito social – su relación con su mujer y el compadre Alves.

La tercera: su agonía. La naturaleza y su intento por luchar contra la muerte a través del recuerdo.

Primera parte

El texto comienza con una repetición al comienzo de cada párrafo: “El hombre”. Si esto fuera una poesía podríamos decir que es una anáfora (repetición al principio de cada verso). Pero no lo es. Esta repetición deja entrever la fragilidad de lo humano. El hombre ante las circunstancias es frágil, su mundo puede destruirse en un instante, y muy lejos queda la idea de inmortalidad con la que vive siempre. Está indefenso y es sólo un hombre, como podría ser cualquiera de nosotros.

Quiroga manifestaba en su “Decálogo del perfecto cuentista” que tan importante son las tres primeras líneas de un cuento, como las tres últimas. Desde el principio el final está descubierto, porque lo que importa no es el final sino el trayecto que el personaje sigue. Así que desde el momento que el narrador dice “El hombre pisó algo blanduzco” el final es obvio, no existe otra posibilidad que la muerte, aunque durante todo el cuento el lector esté esperando que eso no suceda y que logre llegar a Tacurú Pucú y conseguir ayuda. Todo se precipita desde el principio, “lo blanduzco”, lo extraño, y la mordedura. No hay tiempo de evitar nada. Nada se sabe de este hombre en el principio. Se lo presenta en la acción que ya es trágica. Nos vamos a ir enterando de su vida y su forma de ser a medida que transcurre el cuento, algo que normalmente sucede al revés, primero se presenta al personaje y luego la acción. El cuento juega con la línea temporal, el narrador y el personaje irán hacia atrás, mientras el tiempo de la muerte avanza, como si quisiera escapar de las circunstancias, antes de que la muerte lo sorprenda.

El narrador, externo a las circunstancias de Paulino, contará la historia desde el punto de vista de éste, hasta llegar a meterse dentro de sus pensamientos y de sus delirios, lo que creará en el lector una sensación de inseguridad, la misma que sufre el personaje. Aunque por momentos nos da algunos anticipos del final, lo que nos hace ver que es un narrador omnisciente (sabe todo lo que sucede y lo que piensan los personajes), aunque nunca nos dice que piensa Dorotea o Alves, sabemos que los anticipos tales como “encajonan fúnebremente el río”, nos permite asegurar que ya conoce el desenlace que Paulino ignora.

Constata la presencia de su enemigo, la yararacusú, que no es otra que su verdugo que está pronto a contraatacar, aunque no hace otra cosa que también defenderse de la pisada de Paulino y de su próxima muerte, como también lo hará el protagonista.

Descubre la mordedura que comienza viendo que “dos gotitas de sangre engrosaban” y actuando por instinto de defensa mata a la víbora. El diminutivo “gotitas” refuerza la idea de indefensión: por esas dos gotitas entrará el veneno que acabe con su vida, por lo tanto no son algo que menospreciar. Por las “gotitas”, algo insignificante, su pierna se irá pudriendo y lo más preciado se irá acabando.

Estas “gotitas” serán retiradas para mostrar los “dos puntitos violetas”. Otra vez el uso del diminutivo deja a Paulino y al lector ante la sorpresa, cómo algo tan pequeño puede hacer tanto daño, y aún, cuánto daño puede hacer. Paulino lo sabe, pero una cosa es saberlo racionalmente y otra es vivirlo. El veneno no espera e invade todo el pie, y la acción de Paulino es una solución precaria. Su salvación no está eso sino en la ayuda social que pueda conseguir, y el lugar que logre alcanzar antes de la muerte.

Las grafopeyas de la herida van creciendo. De aquellos “dos puntitos” se pasa a una sensación de “tirante abultamiento” y al dolor físico que se materializa con una comparación “dos o tres fulgurantes puntadas que como relámpagos habían irradiado”. Esta materialización del dolor hace pensar en lo sorpresivo, lo inesperado, lo rápido que resulta ese dolor que pretende inmovilizar al personaje sin lograrlo. La materialización del dolor ahora pasa a una materialización de la sed, algo que se siente, pero aquí se asocia al metal por lo frío (“una metálica sequedad de garganta”) y también caliente (“sed quemante”), lo que proporciona una antítesis. En esta contradicción vivirá Paulino sus últimas horas.

La última etapa de estos “puntitos violetas” es la hinchazón del pie. Parecía que la pierna fuera a explotar por lo tensa y delgada que estaba la piel. Todo el panorama se vuelve monstruoso, y no hay más remedio que buscar ayuda, con las últimas fuerzas que le quedan. Piensa en su mujer, y es aquí que comenzamos a ver que su muerte era una consecuencia inevitable de su vida. Aunque el hecho que la haya provocado hubiera sido fortuito.

Segunda parte

Busca a su mujer y el narrador intenta comprometernos afectivamente con la situación jugando con los sonidos de tal manera que la sed también la sintamos nosotros “la voz se quebró en un ronco arrastre de garganta reseca”. La aliteración (repetición) de la “r” nos reseca nuestra propia garganta y la situación se pone tensa también para nosotros que estamos a punto de descubrir que no existe una relación con la mujer con la convive.

La animación de la sed “la sed lo devoraba” nos hace pensar en que los síntomas del veneno están tomando la vida. El veneno, símbolo de la muerte, adquiere la vida que Paulino pierde.

El diálogo con Dorotea revela la relación entre ellos. Este diálogo recién nos da a conocer el nombre de los personajes, algo que hasta el momento ha sido oculto al lector. Los nombres singularizan, le dan una identidad que había sido negada. No es cualquier hombre el que muere. Es un hombre que trata a su mujer no como tal, sino como una sirvienta. No confía en ella para conseguir ayuda, no espera de ella una ayuda real. Pide caña, pero no le dice nunca lo que realmente le sucede ni por qué la pide. Esto nos muestra que no confía en ella para poder ayudarlo, tal vez para llevarlo a Tacurú Pucú. Dorotea es una mujer, obedece. La relación entre ellos está marcada por la incomunicación en la pareja, otro de los temas más queridos en la narrativa de Quiroga.

La voz de Paulino “ruge” como la de un animal en agonía, pero tal vez como siempre lo ha hecho con ella, ya que a ella no le asombra. Rápidamente cumple con su deseo de traerle caña que él no siente como tal. Paulino necesita ver la damajuana para creerle a su mujer y aceptar su situación, “bueno, esto se pone feo”. El veneno ha llegado a alterar sus sentidos, aquello que nos conecta con la vida. Así que aquellos puntitos pasaron al dolor, y ahora a los sentidos que se confunden. A partir de este momento lo que pase en el cuento se envolverá en una ola de confusión y delirio.

Una nueva comparación (“la carne desbordaba como una monstruosa morcilla”) nos presenta la situación cada vez más apremiante. Ahora la imagen es “monstruosa”, y hasta abyecta si la asociamos a la pierna de un hombre. Paulino ha querido negar su situación, pero esto se hace cada vez más difícil con una imagen así, luego de haber descubierto que ya no siente el sabor de una bebida tan fuerte como la caña.

Todos los síntomas del hombre a causa del veneno se agudizan, lo quiebran. Ya no son puntadas como relámpagos, sino “continuos relampagueos” de dolor, como si la tormenta de la muerte se avecinara a pasos agigantados. Estos dolores suben por el cuerpo, ya no son en el tobillo, ahora son en la “ingle”. Lo mismo pasa con la sed, ahora es “atroz sequedad”, y el calor aumenta también. Esto termina dándole al hombre una señal de su situación, ya no puede seguir en pié, vomita apoyado a la rueda cuando intenta incorporarse. No hay posibilidad de seguir adelante, sin embargo Paulino “pretendió incorporarse”. La lucha comienza cuando el personaje se da cuenta, cuando hace su “anagnórisis”, ahora sólo queda pelear físicamente, y si no se puede así, lo hará mentalmente.

Esta lucha queda clara en la siguiente expresión, inmediata a la constatación de la decadencia física: “Pero el hombre no quería morir”. La conjunción adversativa vuelve a negar todos los síntomas físicos. No importa cuanto el veneno quiebre el cuerpo, el hombre seguirá peleando. Esta expresión es la constatación del tema del cuento y su conflicto. No habría tal si el hombre se entregara a los primeros síntomas, no lo hace y por lo tanto el clima del cuento empieza a tensionarse a un nivel diferente. Ahora es el hombre luchando contra la muerte que sabe que es su inevitable final.

Recobra fuerzas de esa decisión y consigue subir a la canoa, pensando en una nueva alternativa, llegar a Tacurú Pucú, el lugar que simboliza la posibilidad de salvación. El poblado donde podrían socorrerlo. Ahora tenemos una nueva pista de este hombre, vive lejos de un centro poblado, tal vez una elección hecha hace mucho tiempo, lo que nos muestra el aislamiento en que se encuentra. El personaje ha elegido separarse del mundo social, alejarse de todo, por lo tanto a decidido darle la espalda al mundo, y aunque no sabemos la razón, podemos intuir que es una nueva forma de muerte. Nada de lo humano le interesa, hay algo dentro de él que estaba ya muerto. Y ahora quiere recuperarlo sólo porque se encuentra frente a la muerte, como la única posibilidad de vida. Lo social es su posibilidad de sobrevivir, y esto pertenece a un pasado. Es como si el personaje buscara recuperarlo para así recuperar su vida.

“El hombre con sombría energía”. Esta expresión nos muestra un anticipo de la muerte. La palabra “sombría” refiere a lo negativo, a la lucha triste, angustiante que vive el hombre que trata de incorporarse a pesar de sus dolencias físicas, pero estas le recuerdan su condición de hombre frágil, un nuevo vómito, pero esta vez de sangre son la señal de una lucha perdida de antemano. Paulino mira el sol y descubre que el día se está acabando, igual que su vida. Este recurso literario llamado paralelismo psicocósmico muestra la identificación del día con la vida. La vida se acaba, el día muere. Pero con una diferencia sustancial. El día volverá a nacer, el sol volverá a salir, el hombre no volverá a vivir. Así la naturaleza termina siendo infinitamente superior a la vida del hombre. La naturaleza empieza a ser un personaje más en este cuento. Acompañará al hombre solitario y será el único testigo de esta lucha.

La pierna ahora está deforme y el veneno, implacable como la muerte, sube sin dar tregua haciéndole pensar la necesidad de pedir ayuda para llegar a Tacurú Pucú. La expresión “grandes manchas lívidas” anuncian la muerte asociándolo con el color blanco. Nada es más blanco (“lívido”) que la muerte, porque el blanco es la ausencia de color, y por lo tanto de vida.

Pedir ayuda al compadre Alves es la posibilidad que se le ocurre. Un nuevo intento de recuperar su vida, ya que con este vecino está disgustado. El único contacto humano después de su esposa también está “muerto”. No ha logrado ni siquiera una comunicación con su vecino. Una nueva pista de la vida de este hombre.

Alves vive en la costa brasileña, al otro lado del río y aún así está disgustado con Paulino. No llega por sus propios medios, llega porque el río se lo permite. Está a la deriva, aunque aún no lo sabe y sigue luchando.

Le grita, pero Alves no contesta a la súplica de Paulino. Como habíamos visto, todo es confuso, el narrador siempre toma el punto de vista del protagonista, y los sentidos de este último están trastocados, por lo tanto nunca tendremos certeza si realmente gritó o creyó gritar. Tampoco sabremos si Alves escuchó o no, si estaba o no, si lo deja morir tal vez por un rencor profundo. Lo cierto es que no hay respuesta ante una súplica angustiante que hace Paulino y que nos muestra que sabe que el resentimiento puede ser grande.

La respuesta es “el silencio de la selva” que vuelve a ser un anuncio del final, el silencio de la muerte. La selva parece recordarle que no hay nada, que ha perdido todo, ayuda a la “anagnórisis” de Paulino.

No hay más remedio que seguir luchando. Vuelve a su canoa y por primera vez aparece en el texto la referencia al título: la corriente “la llevó velozmente a la deriva”. Su vida ahora depende de ese río y de la naturaleza. El final está dicho de antemano aunque el lector quisiera no creerlo, igual que el protagonista.

Tercera parte

La naturaleza empieza a tomar un papel fundamental en el cuento. El paralelismo psicocósmico se acentúa. Las anticipaciones aumentan como una certeza inevitable “cuyas paredes, altas de cien metros, encajonan fúnebremente el río”. La metáfora “encajonan fúnebremente” muestran a una naturaleza que se prepara para ser el cajón de Paulino. Todo el paisaje se tiñe de negro “desde las orillas bordeabas de negros bloque de basalto, asciende el bosque, negro también”. El negro símbolo occidental de la muerte, de la oscuridad, de lo malo. Lo mismo pasa con la metáfora “la eterna muralla lúgubre”, adjetivo asociado inevitablemente a la muerte. El narrador remata su topopeya diciendo “el paisaje es agresivo, y reina en él un silencio de muerte”. La naturaleza acompaña pero también condena y manda. No importa la lucha del hombre cuando lo obvio está presente.

Esa misma naturaleza le regala a Paulino una imagen de “belleza sombría”, un oxímoron del atardecer. La naturaleza que refleja la muerte es bella, por su atardecer, pero también sombría por la vida que se pierde. La majestuosidad del paisaje crece y empequeñece a ese hombre solo con su lucha.

El paisaje, a través de un paralelismo psicocósmico, acompañará al hombre hacia su muerte “el había caído ya cuando el hombre, semitendido en el fondo de la canoa, tuvo un violento escalofrío”. Todo confluye en lo mismo, el sol cae y el hombre también. El escalofrío es un nuevo anuncio de la muerte. Pero todo esto contrasta con el asombro de sentirse mejor. Todos los síntomas físicos: dolor sed empiezan a ceder, y empieza a sentir un nuevo aire que le abre el pecho. Es la mejoría de la muerte. Una especie de guiñada irónica que nos hace la muerte a los hombres que están agonizando. Casi todos tenemos alguna anécdota de algún familiar o conocido que en su agonía, antes de morir, parece mejorarse para morir un día después, o unas horas después. En esa lucha por la vida, por un momento parece que el que agoniza fuera a poder contra lo imposible.

El narrador aprovecha esta sensación de mejoría y se introduce más en el punto de vista del personaje, manteniendo al lector en la confusión feliz de que sea posible que el veneno se vaya y el enfermo se recupere casi por arte de magia, aunque queden señales físicas aún (“no tenía fuerzas para mover la mano”).

Comienza el delirio y la esperanza que no parece perder nunca. Paulino empieza a “calcular” la posibilidad de llegar a Tacurú Pucú, yendo a la deriva y contando con el favor de una naturaleza que sólo le regalará el paisaje de un atardecer.

A medida que empieza a sentirse bien, el hombre se aferra a los recuerdos, como forma de recuperar su vida, su pasado, en un clima onírico (de sueño). El dolor físico deja paso a este aspecto que nos dará una idea de su vida anterior, sin que sepamos cuál es ese motivo por el que se aisló del mundo. Lo onírico se mezcla con una vida social que alguna vez tuvo, el compadre Gaona, su ex patrón mister Dougald. Había trabajado en un obraje. Ahora era un marginal del mundo.

El paisaje le regala colores hermosos y esperanzadores, el cielo “se habría ahora en pantalla de oro”, una metáfora de la vida de un hombre que pasa como en una pantalla dorada, en el momento que él recuerda su mejor momento de la vida. Lo mismo hace el monte que le da al río una “frescura crepuscular”, que sin duda Paulino mira como algo positivo, pero que podría verse como la cercanía de la muerte. Todo se llena de sensaciones visuales (los colores), olfativas (“efluvios de azahar y miel silvestre”) y hasta auditivas (la pareja de guacamayos en silencio hacia Paraguay). El hombre ve la vida que se aleja, pero no lo interpreta así. Está en medio de tres países Argentina, Brasil y Paraguay, está en medio de la nada, a merced de los deseos de ese río que lo llevará a ninguna parte.

El río hace girar la canoa, sin hacerla avanzar, y ese mareo le permite al hombre sentirse cómodo con su actividad mental, “cada vez mejor”, él también está revolviendo, dando vueltas sobre su vida, su existencia. La naturaleza lo acompaña, a pesar de que fue agresivo el paisaje en algún momento para mostrarle su fin, ahora, en su delirio, es un paisaje que le ofrece compañía y hasta consideración. Le regala lo mejor que tiene.

En la desesperación de recuperación de su pasado, empieza un obsesión por recuperar el tiempo exacto de las cosas, algo que tal vez sea banal, pero imprescindible para que la muerte no lo lleve sin seguir luchando, con lo único que es posible hacerlo en estos momentos: sus recuerdos precisos. Cada vez va buscando la perfección, la exactitud, “tres años” no es exactamente preciso, “dos años y nueve meses”, tal vez, pero no es suficiente, y así va buscando la respuesta que le satisfaga.

Esto se va intercalando con la cruda realidad “sintió que estaba helado hasta el pecho”, la muerte se acerca y por más precisión que busque nada podrá hacer frente a la realidad.

Pero el hombre no deja de luchar, y ahora una nueva idea de precisión sobre el tiempo se posa en su cabeza: cuándo conoció a Lorenzo Cubilla, un viernes santo o un jueves. Esta referencia podría llevarnos a pensar en el simbolismo de estos dos días. El viernes santo es cuando Cristo muere, y el jueves cuando sufre toda su agonía. El hombre elige el jueves, porque tal vez en ese día Cristo aún no estaba muerto, como si su lucha personal, la de Paulino fuera hasta el último instante. Confirma que lo conoció un jueves, como si no quisiera darle nunca a la muerte la posibilidad de ganarle la partida.

Pero aún cuando él intenta ganar esta lucha desde el pensamiento, el narrador intercala estos delirios con acciones físicas: “el hombre estiró lentamente los dedos de la mano” como una señal de una vida que se escapa. Tal vez tenía los dedos apretados para que esto no sucediera, como señal de esa lucha hasta último momento. Y una vez que logra la precisión del tiempo, el narrador termina el cuento constatando lo que ya nos había sugerido desde el principio “cesó de respirar”.

La lucha del hombre por mantenerse vivo, aún cuando es segura su muerte, se ve hasta el último instante, como una actitud porfiada por continuar viviendo, con ese deseo infinito de aferrarse a la vida, aún cuando en su vida él haya elegido alejarse del mundo. Un hombre puede vivir toda la vida queriendo morir, pero no va a dejar de luchar cuando la muerte real venga. Nadie se entrega a la muerte con tanta facilidad, ni aún los suicidas.
Trabajo realizado por la Prof. Paola De Nigris

47 comentarios:

  1. gracias me re sirvio el analisis para el cole grax

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    1. Hola!!! Alves, no es un personaje. Son personajes aquellos que llevan a cabo acciones, "los que hacen algo". Alves sólo aparece nombrado por Paulino, es un personaje en ausencia.

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    2. Hola Patricia: Es muy interesante tu lectura sobre el concepto de personaje. Yo pienso que si los personajes son "los que hacen algo", creo que no hacer nada también es hacer algo. Esto de acuerdo con que es un personaje en ausencia, pero para el momento en que Paulino lo llama, es un personaje más que presente, ya que recuerda que se ha peleado con él, y de alguna forma lo enfrenta al aislamiento que "ha elegido" vivir, sin darse cuenta.

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    3. alves si es un personajes

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  2. Muy bueno el material , me re sirvio para el liceo .. Gracias !

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  3. muchas gracias señorita me re sirvio este análisis DE CORAZÓN GRACIAS

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  4. me sirviooooooooo mucho, aunque me falto el tipo de narrador , peronajes , PERO MUCHAS GRACIAS :)♥

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    1. El narrador es un narrador Externo omnisciente parcial, ya que sabe toda la historia pasada y por venir de un solo personaje, el personaje principal Paulino.
      Es facil distinguir que el narrador sabe lo que le avecina haciendo citas del texto, como estas:
      -“cuyas paredes, altas de cien metros, encajonan fúnebremente el río”(encajonan funebremente, hace mencion a un funeral)
      -“el silencio de la selva”(en mi opinión la selva le muestra sus respetos antes de su muerte)
      Los personajes es fácil distinguirlos.
      Personaje principal:Es el personaje en el que gira la historia,o mejor dicho sobre los cuales se dessarolla la acción(Paulino)
      Personajes Secundarios:Personajes con participación menor a la del personaje principal,nos ayudan a contar la historia del personaje principal.(Dorotea,Alves,Yararacusu)
      En el caso de Alvez no estoy seguro, ya que cuando el se dirige hacia alli el por razones que no conocemos no le responde, por eso no estoy seguro si es o no, aunque en clase lo marcamos, bueno, espero te halla podido ayudar :D
      Fuente:Estoy Cursando 3er año de Secundaria Literatura

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    2. Muy bueno la verdad me re ayudo !! :D

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  5. Muy bueno el material!!!
    Está genial!!!!!

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  6. MUY BUENO BN BN PUDE HACER LOS DEBERES

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  7. aiiii menos mal que está estte resumen ,, muchas gracias , es para el coleggio

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  8. muy buenooo!!! aprove lengua!!!

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  9. Bueno grx haver como me va en el examen mañana!! JE

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  10. bueno el material gracias :D

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  11. Me gusto mucho voy a sacar ideas de esto para lograr hacer el analisis con sus palabras pero a la ves tambien las mias , muchas gracias esta muy bien explicado me gusta su manera de redactar , contar y explicar muy detalladamente . Espero que me vaya bien en el liceo ( soy de Uruguay ) . Muchas gracias por su ayuda , besos desde aqui :)

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  12. muchisimas gracias. muy gbuen aporte

    me sirvio mucho

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  13. exelente, exelente me llego exelente

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  14. Muy bueno material muchas gracias, Mañana se lo voy a mostrar a la profesora !!

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  15. excelente analisis, profesora.Muchas gracias por ser tan generosa eso solo lo son los buenos docentes,como sin dudas lo es usted.Gracias

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  16. gracias me re sirvio, espero q me sirva para el examen de mañana gracias es un muy buen material me sirvio muchisimo!!

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  17. Muchas gracias.Es una analisis completa.Soy griega y dentro de su trabajo sobre ¨en la deriva¨ entendí profundamente el cuento. Gracias por todo

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  18. es muy interzante este tipo de analisis por que nos permiten ver mas halla de lo que nosotros al leer vemos

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  19. OMG esto es mi vida es fantabulosooo! :*

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  20. Muy buen análisis. Gracias por compartirlo.

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  21. Muchas gracias para su contribución. Este análisis es muy útil para mi clase de literatura hispánica en La Universidad de San José en Filadelfia. Saludos de los Estados!

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  22. buenisimo , me sirvio para estudiasr para el escrito!

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  23. Exelente nunca vi una descripcion tan buen ! felicitaciones!

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  24. hola me re sirvio te re egradesco mi amor sos re linda bruno sos re amor

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  25. Muchísimas gracias por compartir su conocimiento.

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  26. me reeeeeeeeeeeeeeee sirvio te amo gracias de corazon

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  27. realmente muy interesante el análisis del relato

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  28. Gracias me ayudaste mucho

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  29. Pa me re ayuda tengo una profesora que me mando el analisis completo y me faltaban pila de cosas gracias ! me tengo que sacar alto el escrito graciaas!!!!

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  30. Esta muy bueno pero viste en la parte que dice :
    “-…dos o tres fulgurantes puntadas que como relámpagos habían irradiado…” , a mi me parece que ahi mas claro que la antitesis esta una sinestecia por que se estan uniendo dos sentidos en una misma percepcion.
    METÁLICA: TACTO ; DURO , SECO , FRIO...
    SEQUEDAD: GUSTO

    Me encantan tus análisis !!

    Cami

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  31. Emmm holiis!!!
    Estaa muy bueno el análisis, aunke es mucho para estudiar todo eso, pero ta, hice un resumen y kedo de 10!! :D
    Muchas Gracias por haberlo compartiido!!
    Esperoo salvar el exámen:3

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  32. gracias me salvaste el pellejo en el examen

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  33. Hola. Buen análisis, aunque discrepo en que la repetición de la expresión "El hombre" no sea una anáfora. Este recurso de estilo puede aplicarse a la prosa también. La reiteración no solo se puede producir a comienzo de verso sino también a comienzo de período o enunciado. Basta ver la definición de anáfora de el "Diccionario de Términos Literarios" de Akal. Gracias.-

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  34. Un hombre puede vivir toda la vida queriendo morir, pero no va a dejar de luchar cuando la muerte real venga. Nadie se entrega a la muerte con tanta facilidad, ni aún los suicidas....
    Increible, muchas gracias, me encanto el trabajo.

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  35. me gustó mucho la manera de redactar, gracias porque esto me viene GENIAL para el escrito :D

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  36. Muy buen analisis espero sacr 20 mañana ♡ :-) XD

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  37. Extraordinario.
    Saludos
    Desde Maracaibo -Venezuela.

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